El Solar, sí, El Solar

el solar cartel camaguey

Me acosté ese día pensando en cuál sería el nombre del restaurante que, con tanto trabajo, construíamos entre amigos y familiares.

“Le pondré siguaraya“, pensé buscando algo exclusivo y creatividad. Pero aunque esa planta en la religión afrocubana es de gran estima, para tocarla hay que pedir permiso, en fin, creí que eso podría limitar a los clientes.

Esa noche me costó trabajo quedarme dormido. Pero al amanecer ya tenía listo el nombre, fue como si una voz me lo susurra al oído: El Solar.

Se lo dije a mi familia, y a algunos no les gustó porque así se les llama a las cuarterías en Cuba, lugares de muchas familias pobres.

Otros, como yo, encontraron el nombre lleno de luz y energía, alegórico al Sol, que ha atraído la atención del hombre desde los albores de la humanidad.

“El Solar, sí, El Solar, así se llamará”, sentencié y así quedó bautizado este restaurante que sigue, gracias a Dios, ganando adeptos en Camagüey, Cuba y también fuera del país. Quizás el Sol sí me iluminó después de todo, ¿no?

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